Si tuviera que elegir un paseo por Barcelona, empezaría sin duda por Plaza España. El conjunto de la fuente, más la plaza de toros (ahora en detenida reconstrucción tras el parón inmobiliario), más las torres de entrada a la Fira me llamaron la atención desde mi primer día como turista. Pero no se termina de justificar hasta que no se recorre el camino que llega hasta la Font Magica, y se comienza a subir las escaleras hasta el Museu National d’Art Catalunya. Es desde el balcón que se abre frente a las puertas del imponente edificio desde donde se disfruta la panorámica del paisaje urbano. He realizado este paseo muchas veces y, todas ellas, me vuelvo a sentir un poco turista, mientras el sol o el viento frío (según la época del año) me acarician la cara. Pero no se terminaría de justificar mi predilección, sin la segunda parte de la caminata. Dejar atrás el museo, y seguir subiendo por el Montjuic hasta llegar al Estadio Olímpico. Para alguien extranjero, Barcelona está asociada fundamentalmente a los Juegos Olímpicos del `92. Y el estadio es un lugar emblemático no sólo por el evento en sí, si no como edificio inspirador y causante de la renovación que se produjo en toda la ciudad. Es como ver la piedra fundamental de la ciudad que nació a partir de 1992. Afortunadamente, el paseo no termina ahí, porque a su costado está la vista del Palau Sant Jordi con su bosque de columnas. Más tarde, para descansar, escribe hotel ramblas barcelona en algún buscador.
jueves 4 de febrero de 2010
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1 comentarios:
Barcelona... Adoro Barcelona y con tu post puedo imaginarla =)
Saludos =)
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