sábado 27 de febrero de 2010

Dedos de su tiempo

Comienzo esta entrada como una reflexión, mientras observo los dedos de mi mano derecha, un poco temblando por los 282 kilómetros a los que marcha el AVE.
Por primera vez, soy consciente al observar el dedo mayor y el índice de la mano derecha, que a la antigua elevación que la lapicera le produjo al primero desde la niñez, la acompaña ahora una leve rugosidad en el segundo. Y tardo dos o tres segundos en darme cuenta que es la marca del mouse (ratón) que en los últimos años ha estado mucho más tiempo en mi mano de lo que lo solía hacer el bolígrafo en mi época de escolar.
Mis manos son manos de su tiempo (y de mi profesión, de mi estilo de vida, de mi clase social...), pero estos dos dedos en particular son un reflejo de la combinación que estos años han provocado en nuestra forma de vivir. Como pacíficos y cómplices vecinos conviven en ellos la pluma y el ordenador, lo material y lo virtual, la caligrafía que me enseñó mi abuela en un cuaderno cuadriculado y su olvido por la utilización del teclado.
Pero en los dos permanece la pasión por escribir, en una complicidad sin egoísmos que hará que estas palabras que son garabateadas con una pluma en un cuaderno sean luego (ya ahora) publicadas en mi blog por el clic de un ratón.
¿Qué vicios se dibujarán en los delicados dedos casi vírgenes de mi hijo de 15 meses que han aprendido a tocar el ratón antes que el lápiz?