jueves 22 de noviembre de 2007

Que la Fórmula 1 no te pille dormido


Soy un fan de la Fórmula 1, debo reconocerlo. Y mucho antes de la Alonsomanía. Esto es porque en Argentina la Fórmula 1 ha sido muy popular desde mucho tiempo antes, gracias sobre todo a Juan Manuel Fangio (quien antes de que Schumacher alcanzará los 7 títulos tenía el récord con 5). Pero el punto es que me gusta desde siempre y estuve muy atento a las elecciones de Valencia y al anuncio del posible gran premio del año que viene. Cuando Ecclestone confirmó la cita y apareció en el calendario de la FIA, allá por junio, me puse a buscar con mucho morbo hotel por Internet. Pero los sistemas de reservas online sólo permiten ver reservas hasta un año vista, así que como el premio sería el 24 de agosto de 2008, me esperé a esa fecha de 2007 y volví a la búsqueda. Y ocurrió algo que ya sospechaba: mientras algunos hoteles ya habían puesto las tarifas por las nubes, y otros lógicamente no tenían abierta las ventas con tanta anticipación,
algunos se habían dormido y mostraban verdaderas gangas. Por una cuestión ética, ya que trabajo en esto, no reservé. Pero me senté a mirar los movimientos de los boxes…
Hace unas semanas los revenues de las online empezaron a recibir los llamados de sus colegas de los hoteles de Valencia: “Que ha habido un error”, “Que no podemos aceptar al cliente por ese precio porque es la Fórmula Uno”, “Que si le digo a mi jefe que nos tenemos que comer esta reserva me echa”, llegó incluso a decir un revenue de una gran cadena. Era como ver ante mis ojos el eterno cuento de la hormiga y la cigarra.
En muchos casos, se intento mediar entre el cliente y el hotel (endureciendo la política de cancelación, al menos), más para que no echaran al pobre revenue que por un argumento razonable. Porque, señores, esto es Internet, ver la oferta y pillarla: ese es el indiscutible derecho del cliente. El cliente fan de la Fórmula 1 que “madrugó” y reservó su habitación antes de que los hoteles subieran su precio tiene derecho a que se le respete lo que contrató de buena fe. Y el hotel tiene la obligación de recibirlo sin chistar. Primero porque, en contra de lo que argumentó algún hotelero, es mentira que pierdan dinero: solamente dejan de ganar un extra a causa de una circunstancia casual que, además, no estuvieron atentos para aprovechar. Y segundo que también sería una forma de castigar a los que sí hicieron bien su trabajo: los hoteles que cuentan con revenues atentos a los cambios del mercado que, primero cerraron ventas de forma preventiva, y luego sí cargaron el precio que les convenía.
Para trabajar en Internet es importante aceptar las reglas del juego y ser serios. ¿Verdad que ningún hotel aceptaría dejarle una habitación tirada a un cliente durante una feria, aunque el cliente llame y diga: “Disculpe, es que me distraje y no reservé antes, mi jefe que me envía ahí por trabajo me va a matar”? Lógicamente que no. En este caso contrario se aplica la misma regla de tres simple. Una vez más, a los revenues que ya el 24 de agosto tenían sus precios a costo de Fórmula 1, mis más sinceras felicitaciones.